OJO HOMBRES: ¿Cómo entender los sentimientos de una mujer?

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Desde hace tiempo llevo pensando que después de todo, definitivamente, los hombres y las mujeres cuando hablamos de relaciones son totalmente diferentes. Lo único que pueden tener en común es su amor por el otro pero el problema está en que ambos expresan el amor de una manera distinta. Las mujeres las define el detalle. No hay que cosa que vuelva locamente enamorada a una mujer es un detalle. No hay excepciones, por más terca que sea una mujer “deep inside” todas tenemos nuestro lado “cheesy”. Los hombres… bueno, pues ellos viven en DisneyLandia. Se conforman con lo que sea, les da todo igual, en fin, el instinto los define. Normalmente, los hombres piensan que estas diferencias son exigencias de la mujer y lo que no saben es que esas diferencias nos chocan emocionalmente y fuertemente.

Está en la naturaleza de la mujer entregarse totalmente a la persona que amas & cuando nos entregamos hacemos lo que sea. Movemos mar y tierra para hacer feliz a un hombre & cada momento especial lo hacemos más especial aún. Cumpleaños sorpresa, scrapbooks, fotos, canciones, sorpresas, cenas… ¿Qué no hacemos? Se acerca su cumpleaños, vamos a planificar. Se acerca San Valentín, vamos a hacerle algo original. Se acerca nuestro aniversario, tiene que ser único. Pero alguna vez se han puesto a pensar, ¿Cuándo ellos harán eso por nosotras? Creo que como para ellos eso no significa mucho se creen que para nosotros es igual. ¡NO! Para nosotras esos “detallitos” nos hacen sentir especiales, nos hace sentir que valemos la pena el sacrificarse, nos hace sentir que únicas. Quizás, no entiendan, pero no tienen que entender, solo háganlo.

He llegado a la conclusión que las mujeres hacemos todos esos detalles porque en lo más profundo de nuestro corazón es lo que queremos que nos hagan a nosotras. Queremos sentir lo que ellos sienten en ese momento. Eso para nosotras vale más que unos zapatos de La Favorita, unos pantalones de Zara, bracieles de Victoria Secret y maquillajes de Sephora, es decir, significa MUCHíSIMO.

HOMBRES: Traten a su chica como una princesa. Cuando una mujer está enamorada hace lo que sea por ustedes. Háganle sorpresas, no tiene que ser los 365 días del año pero por lo menos los especiales (San Valentín, cumpleaños, aniversario, navidad). Si no son detallistas pidanle ayuda a sus amigas o amigos. No saben lo feliz que la van hacer.

MUJERES: “Que alguien no te ame como tu quisieras que te ame no significa que no te ame”. No olviden eso. Ellos las aman, el problema es que no saben cómo tratar a una mujer (a una especial, única, difícil de conseguir) así que tienen que enseñarle. ;)

 

 

Todas las mujeres somos PUTAS (Por: Lydia Aquino)

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Todas las mujeres somos putas, eso lo tengo bien claro.  Unas son más astutas que otras, unas consiguen más que otras, unas se lo disfrutan más que otras, pero todas, en fin, somos PUTAS.

¿QUÉ ES UNA PUTA?

Mi sabia madre me dijo desde niña que la vida de una mujer no era fácil, en especial, en este país machista-tercermundista en el que nací.  A mis 12 años, compartió un secreto de hermandad: las dos herramientas mas importantes para que una mujer sobreviva en este mundo son tener buen crédito y saber manipular a los hombres. A los 16 años me sacó mi primera tarjeta de crédito para que puisera en práctica la primera herramienta.  La lección para la segunda herramienta comenzó esa misma noche.

Me había bajado la regla por primera vez, así que la liberal de mi madre me dijo: “Como ahora te puedes preñar pues te voy a dar el ‘sex talk’”.  Era una niña precoz y veía muchas películas R, así que ya sabía por donde venía la cosa.  Mami me dice: “El sexo es lo mejor que vas a hacer en la vida.  No conozco a nadie que diga que no le gusta” y comenzó a darme explicaciones explícitas de lo que iba a sentir y de lo que iba a hacer.  Siguió: “Cada vez que lo hagas usa un condón, no te puedes preñar, si te preñas te lo sacas y no me digas nada porque yo soy tu madre y se supone que te regañe”.  Entendido.  Finalizó: “Nunca te mueras por un hombre, que ellos se mueran por ti y ya sabes, una dama en la calle y en la cama se lo que tengas que ser”.  Ya entrada en la adolescencia entendí esa parte.  Una cosa es ser puta y otra cosa es putear.  Años mas tarde, mi abuelo, que en paz descanse, me dice de la nada sentado en el balcón de su casa: “Aunque estes molesta con tu marido, acuéstate con él”.  Me chocaron sus palabras, era la primera vez que me hablaba como hombre y no como abuelo.  Cuando me molesto con Alfredo, pienso en él.  Aprendí la diferencia del sexo para el hombre y para la mujer.  Los hombres son animales, se manipulan en la cacería, no desnudas.

A los 14 años, mi madre me mete a coger clases de refinamiento, claro, ella juraba que yo me iba a casar con el príncipe William.  Entre lección y lección me confundía el por qué los hombres le tienen que abrir las puertas a las mujeres, de por qué el hombre debe pararse al frente de la mujer en las escaleras eléctricas, de por qué el hombre, cuando se cruza la calle, debe estar al lado de donde venga el tránsito.  Me hacía sentir como una inútil.  ¿Dónde están las feministas?  Me dejé llevar por la corriente, es cuestión de que te valoricen, pensé.  No le di cabeza hasta varios años después.

Cuando vivía en Los Angeles, el esposo de una amiga dijo: “Yo no sé por qué el hombre tiene que pagar la cuenta en las citas.  Las mujeres hoy día trabajan y la pueden pagar.  Además, no buscan la igualdad con los hombres, pues que paguen”.  Sentí esa cosquillita que te entra por los pies, te recorre la sangre y te empieza a latir el cerebro, agudizado por el ron que había consumido, no me pude aguantar y escupí: “Porque por eso les mamamos las pingas”.  Pasó  como en las películas, hasta la música se apagó y todo el mundo me miraba.  Ahora que tenía la atención de todos en la habitación, abundé: “Mira nene, tu te crees que nosotras nos morimos por mamártelo, pues déjame decirte que no.  Te crees que nos gusta ponernos en cuatro y darte el culo, pues no.  Los gay lo hacen porque ellos tienen próstata, nosotras no tenemos.  Tú te crees que nos gusta acostarnos con ustedes a cualquier hora en cualquier parte de la casa o en público.  Pues no.  Lo hacemos por deber.  El deber de una mujer a mantener a nuestra pareja contenta.  Lo menos que tu puedes hacer por mí es pagar la cuenta del restaurante, abrirme la puerta del carro y comprarme flores de vez en cuando.  Nosotras los mantenemos contentos y ustedes pagan, ¿entendiste?Fulanita (voy a mantener el nombre de la esposa en el anonimato) si se queja, sus razones tendrá.  Haz algo por él.”  Por lo visto, no entendió mucho porque ambos se fueron de la fiesta.  Ahí, rodeada de amigos que me aplaudieron, comiendo pizza de Domino’s y medio mareada del alcohol, me di cuenta que había encontrado el santo grial de las relaciones.

Semanas después conozco a Alfredo.  Después de enamorarme hasta el tuétano, Alfredo me dice: “Quiero sacarte a comer, pero no tengo dinero.  Tenemos tres opciones, quedarnos en la casa, salir a un restaurante, pero nos dividimos la cuenta o te puedo llevar al KFC que queda aquí al lado”.  Yo decidí ir al KFC.  Alfredo se sintió macho al sacarme de la casa y pagar por nuestra comida de fast food.  El KFC estaba vacío, el manager nos atendió, nos llevó la comida a la mesa, me regaló un pop-corn chicken y cantamos hasta la medianoche la música de los ochenta que tenían en la radio.  Cuando botamos la basura y pusimos la bandeja encima del zafacón.  Alfredo y yo nos miramos y él me dice: “No puede ser que la mejor cita de mi vida haya sido en un KFC”.  Sí, así fue.  Y en ese momento, Alfredo me abrió la puerta del establecimiento y después la del carro.  Ese día me enteré que me había convertido en su puta.

Después de cuatro años de relación, de miles de salidas y cientos de conversaciones existenciales.  Alfredo me lleva casualmente al cine.  Alfredo y yo nos enamoramos en el cine y también hemos debatido intensamente por largas horas a consecuencia del mismo.  Vimos Inception.  La película estaba muy buena, pero a Alfredo le encantó.  Mientras hablamos con terceras personas, me percato de la fascinación de los hombres con la misma.  Todos estaban mamando con la puta película.  Se decían que entre sí que esa trama tan ingeniosa y original hacía la película inolvidable.  Yo solté una carcajada y Alfredo me miró con una ceja más arriba de la otra y me pregunta: “¿No te gustó?”  Respondo que sí, pero que no era para tanto.  ”¿Cómo que no es para tanto? Ese guión y esas secuencias estaban espectaculares”.  Le digo: “Sí, Alfredo, estoy de acuerdo, en lo que no estoy de acuerdo es con que la película es original e ingeniosa”.  Alfredo cuestiona: “¿Cómo que no es original?”  En ese momento, comparto el santo grial con mi pareja, aquel consejo que me dió mi madre cuando caí en menstruación por primera vez y que me cambió la vida: “Nada que no hayamos hecho las mujeres desde el principio de la humanidad”.  Alfredo luce confundido.  Abundo: “Cuando una mujer quiere algo de un hombre le siembra la semilla de esa idea en el cerebro y le hacemos creer que esa grandiosa idea se le ocurrió a ustedes, le aplaudimos y le decimos: Mi amor, que brillante idea, tu eres tan inteligente”.  Alfredo no lo quiere aceptar.  Me dice: “O sea, que cada vez que de tu boca sale qué brillante idea, tu eres tan inteligente, ¿tú querías que hiciera eso?” Contesto afirmativamente.  ”Dame un ejemplo” me exige.  Obviamente, le doy uno hipotético.  ”Imagínate que yo quiero que tu aprendas a hacer mojitos porque es mi trago favorito, pero como la mayoría de la mujeres dicen sin saber que están mintiéndose a ellas mismas, yo quiero que salga de ti.  Cuando a ti te dió por hacer el huerto en el balcón, yo te hubiera dicho que sembraras albahaca, romero y yerbabuena, aunque yo no uso la yerbabuena para nada.  Las plantas hubieran florecido y al tu cortarlas hubieras pensado para qué sirve la yerbabuena.  Yo me hubiera hecho la pendeja y te hubiera dicho que no sabía y tu mente llena de lógica y sentido común hubiera dicho para hacer mojitos y yo te hubiera dicho, mi amor eres un genio.  Así funciona.”  Alfredo comienza a reírse y me dice el mejor halago que una mujer inteligente pueda recibir de un hombre: “Cabrona”.

 

LAS PEORES PUTAS

Las peores putas son las mujeres de Torrimar.  No sabía que existían hasta que me mude al área metropolitana hace dos años.  Una mujer de Torrimar, no es una mujer que viva en esa área geográfica específicamente, ser de Torrimar es un estilo de vida.  Son mujeres que las estrenan desde niña a no ser independientes y piensan que el logro mas grande de una mujer es casarse con un hombre que venga de familia adinerada, aunque él no sirva para nada, las mantenga y las preñe para así asegurarse de no trabajar.  Casi todas son estadistas, no saben cocinar y tienen una empleada doméstica.  Buscan a sus hijos a la escuela conduciendo guaguas de marcas europeas, aunque no las puedan pagar, porque es muy importante comerle mierda a los demás padres.  Se visten de ropa de gimnasio aunque no hagan ejercicios porque prefieren ir a Figurella, que cansarse.  Odian a Calle 13 y piensan que Sylvia Rexach es una actriz.  Compran carteras Gucci y creen que Boticelli es una pasta.  Hacen fiestas en la marquesina de sus casas para vestirse porque es mas importante lo que llevas puesto que tu presencia.  No leen Cien años de soledad, pero estan suscritas a Imagen.  Hacen préstamos para que sus hijas desfilen en el Caparra Country Club, pero no le dan un centavo, ni le dedican tiempo a alguna organización filantrópica.  Para ellas, Versailles es un restaurante cubano, no el palacio de María Antonieta.  Aguantan cuernos porque es mas importatne la vida de apariencia a vivir pobres.  Viajan a conciertos a Miami, van de shopping a NYC, esquian en Colorado, pero jamás viajan para aprender cultura o algo del mundo.  Hacen de tripas corazones para que sus hijas estudien en CPN o Maria Reina y la graduación no es cuando la niña culmine cuarto año, sino cuando de su cuello cuelgue una sortija cuadrada con un león en el centro y la frase “fortes in fide”.

¿Por qué estas son las peores putas?  Porque estas mujeres no se merecen lo que los hombres les dan.  La diferencia entre estas mujeres y un mantenido por el gobierno es le tamaño de sus casas.  No aportan nada a la sociedad y lo peor de todo es que tampoco quieren hacerlo.  Por lo tanto, con esas mentalidades retrógradas y la falta de un sentimiento de pertenecer a una sociedad, no me sorprende que este país este tan jodido.

Recuerdo que me invitaron a una cena a casa de una mujer de Torrimar de mi edad.  No tenía muchas ganas de ir, pero como Alfredo me arrastra a hacer networking a cualquier lugar y quedaba demasiado cerca de mi apartamento como para decir que no, accedí.   Me pongo unos mahones y unos flats, total, era lunes por la noche.  Alfredo no aprueba mi selección de ropa, él tiene más experiencia que yo con estas mujeres, así que me puse unos wedges, eso sí, rehusé maquillarme.  Cuando llego a la fiesta, todas las mujeres estaban vestidas como si fueran para una entrevista de trabajo en Vogue.  Los hombres se pusieron a jugar XBox y las mujeres se quedaron en la cocina hablando de CostCo.  Miro a Alfredo con cara de amargura y el me devuelve la mirada vacía.  La dueña de la casa me pregunta de la nada que cuando me voy a casar y le contesto que no siento la necesidad, que vivía con él hace años y la única diferencia entre casarme y lo que tengo ahora es un papel, que si casarme es tener una fiesta, puedo esperar.  Claro, estas mujeres no entienden eso, no las dejan vivir solas antes de casarse y tampoco pueden pernoctar en casa de sus parejas porque hay que aparentar que eres una católica apostólica romana y no vives bajo el pecado de la carne.  Le digo que de mi parte tampoco me convendria porque me pienso casar por capitulaciones.  Me dice que no importa, que ella estudió derecho y se dió cuenta de la importancia del matrimonio.  Le digo que mi papá es abogado y si fuera importante casarme, ya me lo hubiera dicho.  Le pregunto hace cuanto se había casado, me dice que hace menos de un año y abundó: “Yo no tuve un compromiso así como que él me propuso matrimonio, después de terminar derecho le dije a mi marido que ya era hora de casarnos que me diera un año para planificarla y la boda la pagó mi papá”.  Obviamente, el padre le pagó la boda, ya sabía que era una típica Torrimareña y obviamente, el marido no le propuso matrimonio, parte del plan es meterle a la mujer por los ojos al hombre, además de que entre ellos, no hay química, se nota a leguas.  En cambio, yo seré ilusa, pero espero que el día que Alfredo me proponga matrimonio, se arrodille, llore como protagonista de novela de Televisa, y me diga las razones por las cuales no puede vivir sin mi.  Le contesto que si mi papá fuera a gastar dinero en una boda, preferiría que me lo diera para yo inventirlo en mi negocio.  Que Alfredo y yo tenemos un contrato que, aunque no es matrimonial, nos ata legalmente y que la única ventaja que veo es poder compartir el seguro de salud con él porque ahora mismo no tengo ninguno.  Me dice: “Yo leí un caso, en la escuela de derecho, de una mujer que el marido estuvo en el hospital y no pudo tomar decisiones por él porque no estaban casados”.  Le digo que eso le conviene a Alfredo porque yo creo en la eutanasia.   La chica se me queda mirando como Tyra Banks, sonriendo con los ojos, sin decir nada, pienso que ella cree que la eutanasia es una vitamina antioxidante recetada por un naturópata.  No me entiende y la verdad, yo tampoco a ella.  Saca el álbum de boda y me dice que no lo puedo ver a menos que me lave las manos y tampoco podía estar a seis pies de distancia si tenía un trago en la mano.  Alfredo le pregunta al marido si ella está hablando en serio y él le dice que sí y ella añade: “si el álbum te hubiera costado $3500, tú estarías igual que yo”.  Vamos a aclarar, no me quiero casar y mucho menos quiero ver el album de boda de una persona que he visto tres veces en mi vida y si ese album costó $3500, además de que es una estafa, no le costó nada a ella, porque ella es una simple recién graduada de derecho, que se colgó en la reválida y el marido la mantiene.  Y esa mujercita se cree que puede darme consejos o tan siquiera hacerme saber que lo que ella tiene es mejor que lo que yo tengo.  La gente tiene que entender de una vez y por todas, que no todos queremos lo que ellos quieren.  A mí la felicidad me la trae mi independencia.  Yo no me acuesto con un hombre para que me mantenga, yo me acuesto con un hombre porque quiero.

LAS MEJORES PUTAS

Efectivamente, esas son las mejores putas.  Las mujeres que se acuestan con los hombres porque quieren, porque aman a su pareja sin querer nada de vuelta, excepto respeto e igualdad.  Las mejores putas son las mujeres independientes que no necesitan de un hombre, tienen uno porque las complementan.  Las mejores putas son las que se quieren a ellas mismas más de lo que jamás amarán a un hombre.  Son mujeres que aman con la razón, no por conveniencia.  Si el marido les pega cuernos, lo dejan.  Y esa es la clave, las mejores putas son aquellas que sus parejas saben que ellas no van a estar ahí siempre.  Si su comportamiento no es aceptable, si no son buenos esposos, buenos padres, buenos proveedores, se quedan solos.  Digo proveedores, porque a ellas nos la mantiene nadie, pero tampoco mantienen a nadie.  Si estan en la casa ejerciendo su rol de madre es porque lo desean, no porque las obligan.  Son las mujeres que hacen trabajar a los hombres por lo que ellos quieren.  Son las mujeres que usan la manipulación de Inception a beneficio de él o de los dos, nunca a beneficio de ellas solas.  Son las mujeres que los hombres nunca llamarían puta.

Padres vs. Mi relación

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Yo era de las que pensaba que los padres no influyen en tu relación con la pareja pero he llegado a la conclusión que sí y lo hacen de distintas maneras dependiendo de cada caso. Algunos pretenden que la pareja de sus hijos sea igual que ellos o que a la mujer le interesen las mismas cosas en un hombre que su mamá. La mayoría de los casos es que el padre de la joven se pone celoso del novio y la madre del joven se pone celosa de la novia. Y es que cuando comienzas una relación y notan que se está convirtiendo en una relación seria o comienzan a pasar mucho tiempo juntos, no sé porqué razón en algunos, surgen los celos o peor aún, comienzan a preocuparse. ¿Qué tiene eso de malo?

Entonces, comienzan hacer comentarios de tu pareja como si a ti no te importara o como si tu no tuvieras ojos para darte cuenta solito o no saber distinguir lo que está bien o lo que está mal. Poco a poco sin darte cuenta puede que todos esos pequeños comentarios que te hicieron tus padres podría estar afectando tu manera de ver las cosas. Pues, dejame decirte que ese es el peor error que puedes cometer en tu relación.

Los padres siempre quieren lo mejor para ti y cada vez que ven un error en tu pareja no dudan en decírtelo para que estés conciente pero lo que no saben es que ya tú lo estás. Ignora los comentarios, los que son ciertos, acéptalos, los que no, defiéndelos. Ya ellos consiguieron el amor de su vida, ahora te toca a ti. Tu felicidad es la que cuenta, no la de ellos. Mi novio siempre dice y creo que lo tendré grabado por el resto de mi vida y espero que ustedes también: “Mi relación es contigo, no con tus padres, yo te amo a ti, no a tus padres. Tu relación conmigo es conmigo, no con mis padres. Así que no hay de que preocuparse.”

Sí, los padres influyen, pero solo si tú lo permites. Encontré esta historia de una pareja muy interesante en el artículo “Mi felicidad lastima a mi familia” del periódico El Nuevo Día y quisiera compartirla con ustedes:

“Me casé muy joven con un hombre al que amaba profundamente y procreamos dos hijos. Nuestro matrimonio duró poco debido a que por nuestra inmadurez dejamos que la familia de ambos interfiriera. Tras el divorcio, dejamos de vernos, ya que él se mudó a Estados Unidos. Cada cual siguió con su vida y nos comunicábamos por nuestros hijos. Pasaron los años; nunca me casé y él tampoco. En ese tiempo nos dimos cuenta que nos divorciamos amándonos. Hace dos años nos reconciliamos, hace uno año vivimos juntos y hace un mes nos casamos, pero alejados de la familia. Estamos superfelices y nuestros hijos también. Sin embargo, no sabemos cómo van a reaccionar nuestras familias cuando sepan que nos casamos secretamente. Aunque tratamos de no perder la comunicación con ellos, a veces preferimos ni llamarlos por no escuchar el mismo tema. ¿Cómo hacer para que esta familia se pueda unir y dejar el pasado atrás?” -Anónimo

Así le contestaron a su pregunta: “Cuando sus familias sepan que se casaron secretamente en una ceremonia muy privada van a reaccionar como van a reaccionar. ¿Y? ¿Están ustedes causando daño a sus hijos o a ustedes mismos siendo felices? ¿Su felicidad lastima a la familia? Si la ceremonia fue secreta y privada es porque los que iban a ser los invitados a la ceremonia abierta y pública no querían ir a la fiesta. Mi contestación a tu pregunta es la siguiente: esmérense en ser felices juntos y en tratarse bien. Dar el ejemplo de unidad, solidaridad y amor es lo único y lo mejor que pueden hacer por su familia.”

Antes de cometer un error piensa en lo siguiente:

¿Dejarías a un lado TU felicidad por complacer a los tuyos?

¿Por qué las segundas oportunidades?

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Segundas oportunidades… ¿quién cree en ellas? Me imagino que muchos de ustedes debido quizás al orgullo no creen, yo tampoco creía. Quizás fue madurez, quizás no, quizás fue otra cosa. Quizás fue el deseo, la pasión hacia esa otra persona, en ciencia cierta no sé decir lo que me hizo cambiar de opinión pero a las oportunidades ya no las veo con los mismos ojos.

TODOS cometemos errores, TODOS, no hay ninguna persona en este mundo que no los haya cometido porque es parte de nuestra naturaleza humana. La clave está en el arrepentimiento. ¿Quién da una segunda oportunidad a alguien que NO se lo merece, a alguien que realmente no está arrepentido? Algunas veces TIENE que haber una segunda oportunidad porque quizás simplemente esa persona no estaba lista para la primera. Es decir, que gracias a esas oportunidades aprendes, valorizas y aprecias. Si eres la persona que necesita una segunda oportunidad: no te rindas* , no dejes de luchar por ellas.  Al llegar esa segunda oportunidad das lo mejor de ti para demostrar que era lo que realmente querías. Definitivamente, el perdonar y olvidar son dos cosas muy difíciles. A veces no sabes si perdonar pero no olvidar o olvidar pero no perdonar (que realmente lo encuentro muy ignorante) pero cuando se trata de amor, ¿qué hacer? No hay duda que el verdadero amor perdona – hasta cierto punto. Si estás 100% seguro que es lo que siempre has querido no tengas miedo a perdonar y a pedir perdón.

Atrévete a dar segundas oportunidades y si te dan una segunda oportunidad no la desperdicies. En mi caso, me arriesgué el triple y jamás me arrepiento. Gracias a esa oportunidad que di & el riesgo que tomé me encuentro en una etapa de mi vida llena de felicidad & agradecimiento. Quizás no todas las personas tengan la misma suerte que yo y quizás se arriesguen pero terminen lastimados pero, ¿Qué prefieren? ¿Intentarlo y tener posibilidades a que te lastimen o no o quedarte toda la vida con la duda de qué hubiese pasado?

CREO EN LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES, simplemente algunas personas se las merecen, otras no, todo depende de sus acciones. Estáte seguro de que a la persona que le estés dando esa gran oportunidad se la merece, vale la pena y es lo que siempre has deseado. 

 

¿Es necesario ser INFIEL?

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Entré a la página de Cosmopolitan buscando un artículo que quería compartir con ustedes y me encontre con una encuesta en la cual le preguntaban a las mujeres si le habían sido infiel a su pareja. 887 mujeres han realizado la encuesta y 522 (59%) contestaron que SÍ y 365 (41%) contestaron que NO. En realidad, me quede asombrada porque, ¿si tu estás con alguien no es porque lo deseas SOLO a él o me equivoco? No entiendo cuál es la necesidad de engañar a tu pareja con otra persona. Si realmente no la amas, ya no sientes lo mismo, no la deseas o simplemente quieres disfrutar tu soltería, pues, termina la relación. No hieras sus sentimientos. Hoy en día al estar con alguien ya no toman el compromiso en serio y mucho menos el respeto. ¿Qué ha pasado con el amor?

Una mujer o un hombre que verdaderamente esté enamorado no necesita a NADIE más solo a ESA persona que a pesar de las altas y bajas nunca dejará de gustarle y siempre luchará por la relación.

Ahora, les pregunto a ustedes: ¿Es necesario ser infiel? ¿Cuál es la necesidad?

¡¿Qué diablos regalarle?!

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 Se acera el día de Navidad y al igual que en todas las ocasiones especiales (San Valentín, Cumpleaños, Aniversario, etc.) te complicas la vida de qué regalarle a tu media naranja. Pues déjame decirles que les pensé dar unas ideas detalladamente pero me acordé que mi novio tiene acceso a mi blog y pues quizás se iba a enterar de sus próximos regalos. La realidad es que el mejor regalo que él o ella pueda recibir eres TÚ pero siempre nos gusta dar una que otra “cosita”. Si estás cansado/a de regalos comunes como camisas, perfumes, zapatos olvídalos completamente y crea tu propio regalo.

Regálale algo creativo y especial que definitivamente él o ella sea el único que lo tenga. Algo que signifique mucho para él y para la relación. No les puedo dar más detalles (jeje) pero la clave es tener mucho sentido del humor, imaginación, creatividad y ganas de sorprenderlo. 

Si necesitan ayuda no duden en escribirme a través de los comments o contactarme.

Suerte ideando su próximo regalo. ;)  

 

¿Qué es Amor?

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A mis 17 años me pregunto noche tras noche qué realmente es el amor y si en un futuro muy lejano lograré entender este gran misterio. Preguntas – la mayoría sin respuestas- atraviesan mi mente haciéndome dudar. Lo habré sentido alguna vez o simplemente ha sido una ilusión creada por mi mente para que mi corazón se sienta querido.

Nadie nos ha podido dar una definición exacta ni nos la darán. Cada persona tiene una idea diferente de lo que es. Nacimos sin saber lo que es el amor, sin embargo, con unas ansias inmensas de amar. Luego de haber “amado”, morimos sin haber podido definirlo realmente.

Para mí, ¿qué es el amor? Es el sentimiento más IRÓNICO que pueda existir. Es encontrarse pero a la misma vez perderse. Es atreverse a hacer un viaje a lo desconocido pero a la misma vez ser cobarde. Es confiar pero temer. Es el miedo a perder. Es lanzarse por un precipicio sin saber si vas a ser rescatado. Es reír y llorar. Es encontrar esa persona donde exista una igualdad en sus diferencias. Es la enfermedad y la cura. Es dejar que te lastimen y lastimar. Es perdonar. Es encontrar a la persona la cual valga la pena sufrir. Un día estás seguro de que tienen un hermoso futuro, otro día simplemente no vez ese futuro juntos. Es dejar de vivir el pasado pero recordarlo en el presente a veces con felicidad, otras con arrepentimiento, otras con dudas, otras y la mayoría de las veces con madurez.

Todo suena hermoso pero qué pasa a través de los años, qué es lo que nos espera. ¿Cuál es la clave para que el fuego NUNCA se apague? ¿Qué te da la certeza de que la persona que amas es la persona con quien quieres compartir el resto de tu vida? Creo que se trata de AMAR, de ENAMORARSE MUCHAS VECES, las veces necesarias. El tiempo y tu corazón te dirán quién será el indicado y el momento indicado.

Mientras… ama con todas tus fuerzas como si fuera para siempre… si no lo es… el destino tenía otros planes para ti. Por eso cuando me preguntan: “¿De verdad piensas que te vas a casar con él? Mi contestación siempre será: “No sé lo que me traiga el futuro pero ahora mismo el presente me dice que sí.”